Friday, November 11, 2011

"ELEMENTOS DE LA EXPOSICIÓN ORAL."

BLOQUE 4:


                                   EXPOSICIÓN ORAL:
Definición:
Exponer un trabajo específico, mediante el uso del lenguaje. Utilizando a su vez, recursos
distintos al del habla, como el lenguaje no verbal.En las situaciones académicas puede
constituir un medio a través del cual se evalúan los conocimientos que poseemos sobre un
tema y la claridad y precisión con que son presentados.
Objetivos:
La historia enseña que los oradores tuvieron un objetivo; persuadir al oratorio. (…)Aristóteles
y Cicerón indicaron que la oratoria, tiene tres medios muy poderosos; enseñar, deleitar y
conmover (…).[1]
En este tipo de trabajos académicos, como lo es la Exposición oral, hay que determinar una
idea, desarrollarla y hablarla, mediante argumentos lógicos y persuasivos.
“Quién habla debe saber a que clase de personas se dirige”
La utilización de la palabra:
Históricamente, primero existió la lengua y luego la gramática.
La comunicación Oral tiene sus propios canales, distintos a los de la comunicación escrita. Su
medio principal es la palabra, a estos se le suma el mensaje no-verbal ( que hace referencia a
gestos, modos, aspecto personal etc.) Y las competencias paralingüísticas (parafrasear,
reordenar, relacionar, etc.)
Este acto psicosocial de comunicación debe generar una relación recíproca de ida y vuelta
con la palabra, el oído y la vista.
El orador es quien debe esforzarse para que su mensaje llegue correctamente, mediante un
pensamiento ordenado para producir un mensaje ordenado también.
Orden de ideas= Orden al hablar
Una palabra que no se entienda es una palabra que no fue.
El expositor debe tomar una posición, como y que vocabulario va a utilizar, cuál es el
objetivo de su mensaje, sin olvidar conocer que clase de público estará presenciando el
discurso , para poder graduar la intensidad de la voz, las pausas y los matices.
Forma y contenido se interrelacionan.
Tipos y clasificación:
Técnicas de participación oral individual
a) charla
b) conferencia
c) discurso
Técnicas de participación oral colectiva

a) dialogo
b) entrevista
c) discurso
d) debate
e) mesa redonda
f) simposio
g) panel
h) foro
i) seminario.
Particularidades:
PREPARANDONOS PARA HABLAR:
1- Es conveniente, si se puede, descansar o relajarse antes de hablar.
2- Comamos frugalmente para evitar la pesadez.
3- Vistámonos en forma acorde con la ocasión.
4- Evitemos tener frente a nosotros un grupo de oyentes dispersos.
5- De no tratarse de un acto formal (congreso, simposio, conferencia) es conveniente
colocarnos al mismo nivel que nuestro auditorio.
6- Evitemos escondernos.
7- Trate de lograr el estado anímico necesario.
RECUERDE: NO SOLO ES IMPORTANTE "que decimos" SINO TAMBIEM" como" LO
DECIMOS...y ese "como" lo decimos es lo que llamamos "ESTILO PERSONAL".
ARMADO DE UNA EXPOSICION ORAL
El primer paso ante una exposición oral es tener en claro el propósito con que se lleva a cabo
dicha presentación. Luego de estudiar el objetivo preciso hacer un listado de los temas y los
subtemas para la preparación del material de apoyo y el equipo necesario.
En una exposición con apoyo audiovisual logramos:
La reducción del tiempo de exposición.
Soporte para el entendimiento.
La atención de la audiencia.
PREPARACION DE LAS INSTALACIONES FISICAS:
Las instalaciones físicas juegan un papel muy importante para conseguir una exposición
exitosa y debe tenerse en cuenta eliminar a todos los elementos de distracción posibles.
Planta Física: Es conveniente que el lugar donde se va a hacer la exposición, un escenario o
un lugar que sea fácilmente observable desde cualquier lugar de a audiencia. La audiencia
debe estar ubicada en asientos y con mesas en lo posible.
Temperatura: Debe ser adecuada, ni caliente(provoca sofocación), Ni muy frío (genera
distracción)
Iluminación: Debe ser la adecuada tanto en el área de exposición como en la audiencia, es
importante que el expositor pueda tener contacto visual con la audiencia y esta a ala vez
pueda escribir.
Es conveniente que en el área de exposición exista una pequeña mesita con agua y algunos
vasos.

Es necesario que el equipo sea instalado y probado antes de que la audiencia ingrese al
aposento de exposición.
Es conveniente tener un plan de contingencias.
PREPARACION DEL MATERIAL
Debemos tener algunos cuidados al presentar en pantalla y algún tipo de material escrito.
El título debe ser grande y claro, fecha de presentación y nombre de los expositores.
Un listado de los temas a tocar
Los colores de fondo no deben ser colores brillantes o incómodos a la vista y que a la hora de
leer el texto no cause ningún trastorno.
Los temas deben estar ordenados de tal forma que garanticen una transmisión fluida entre los
temas de exposición. Son solo una guía por lo que no deben ser leídos.
Debe haber una conclusión.
PREPARACION DEL MATERIAL PARA LOS USUARIOS:
Del material de la exposición es conveniente entregar una copia antes de empezar con la
exposición para que las personas con una hoja en blanco para quien desee tomar notas lo
pueda hacer.
PUNTUALIDAD: Es requisito que si una gran parte de la audiencia a llegado temprano por
respeto a ellos la exposición debe comenzar pronto, no esperando a los que llegan tarde.
DURACION: Es sabido que una idea corta no debe durar más de 15 minutos de exposición;
en caso de una idea mayor el tiempo más recomendable es de 45 minutos.
ESTRUCTURA DE LA PRESENTACION:
El Prefacio: El Prefacio establece ciertos hechos importantes, e incluso facilita la relación
entre los presentadores y la audiencia.
Hay 5 elementos para un prefacio completo (solo una frase será suficiente para cada uno de
ellos)
Cortesía de Bienvenida: Simplemente agradece a la gente su tiempo y desear que tenga la
impresión de que lo han empleado bien.
Presentación propia: Su nombre y cargo, su curriculum si es relevante y detalles de los
colegas que estén con Ud.
La Intención: Esto debe ir orientado hacia los beneficios que la audiencia espera obtener de lo
que ud. está presentando
Las normas de conducir: En particular, si se quiere que la gente interrumpa para hacer una
pregunta o mejor que se esperen hasta el final de la sesión.
“Los primeros minutos de la presentación son extremadamente importantes.”
Estilo:
El estilo ante todo es una cuestión personal aunque hay algunas reglas a seguir:
1) Un estilo claro:
-Parta siempre del principio de que sus oyentes lo siguen con un oído distraído.
-Emplee un vocabulario simple.
-Proponga siempre buenas definiciones: cuando se refiere a un hecho histórico, no dé por
conocido todos los hechos.
2) Un estilo fuerte: Un auditorio tiende a la somnolencia colectiva o a la dispersión en
pequeños grupos. El orador debe luchar contra esta resistencia de la materia. Captando con
exposición oral

cierta violencia la atención de sus oyentes, se impondrá, no solamente por la voz, sino
también por el estilo.
3) Un estilo variado: Retener la atención del auditorio no basta: hay que cuidarla y recrearla,
es decir, alternar el ritmo fuerte con el débil , o sea, variar el estilo.
-Entremezcle frases largas y frases cortas.
-Libérese de manías, de tics, de los "no es así" o de los "en resumen" demasiados frecuentes.
4) Un estilo ritmado: Toda palabra toma su ritmo a la vez del acento y de la respiración. El
orador deberá procurar que estas pausas coincidan con el sentido de la frase y el valor tónico
del acento.
-Cuide la puntuación. No omita una coma. Respete los matices del punto, los dos puntos, la
coma y el punto y coma.
5) Un estilo adaptado: Ud. debe adaptarse al tema y a su público.
a) Adaptación al tema: Si tiene ud. a su cargo una charla íntima, que su estilo sea simple,
familiar, sin afectación ni adornos inútiles.
O bien debe pronunciar una conferencia ante un público de determinado número de personas,
su estilo permanecerá simple, pero se hará más preciso y riguroso.
Y si es un discurso, en el sentido propio de la palabra, no debe ser ampuloso, pero sí solemne.
b) Adaptación al auditorio: Antes de hablar, infórmese siempre con precisión, del auditorio
que lo escuchará: el número es muy importante, proporción de sexo y edades, condición
social y profesional, etc.
Además, preparé su discurso en función del público.
6) Un estilo directo: Es decir, un estilo que llega directamente al público, de hombre a
hombre. Diríjase al público: Interróguelo y conteste por él. Interpele, pero siempre con tacto
y delicadeza. Apele a los buenos sentimientos de su auditorio: sea directo.
Las cuatro partes fundamentales de una exposición;
Presentación
Desarrollo
Recapitulación
Final
Diferencia con el resto de los Trabajos Académicos:
“La habilidad comunicativa más interesante implicada en la exposición oral, es la de adaptar
la exposición, o el discurso, a la audiencia”
Tiene características favorables, como la posibilidad de utilizar la retroalimentación del
auditorio en beneficio y administrar tiempos, si así lo requiere la situación.
Que dicen las palabras?
Se conocen tres actos:
Acto locutorio: Consiste en las palabras que se dicen.
Acto ilocutorio: Hace referencia a la intencionalidad con que se usan las palabras.
Acto perlocutorio: es el efecto que provoca en el que recibe el discurso.
Es decir: la Exposición Oral personaliza el trabajo realizado con anterioridad, como lo son; la

investigación, recopilación de datos y la escritura. Le brinda al tema desarrollado un marco
fluido y de acercamiento.
El discurso del cuerpo
Este lenguaje no verbal complementa al oral.
La acción corporal abarca:
· Los ademanes de brazos y manos: refuerzan
· Los movimientos de cabeza: fluido y armonioso
· Los desplazamientos del lugar: sin dar la espalda a ningún sector público.
· El rostro y su aspecto: transmitir sinceridad.
· La mirada, la sonrisa: transmitir diferentes sensaciones con la mirada. Una sonrisa
manifiesta bienestar.
· La postura y posiciones adoptadas: el secreto está en los hombros.
· El aspecto físico y la vestimenta: formal y adecuado.
Aspectos generales:
A favor:
ADAPTABILIDAD
HERRAMIENTAS DE APOYO (pizarra, proyecciones etc.)
LENGUAJE NO VERBAL
En contra:
MIEDO
PARA CONCLUIR:
Como dijo Quintiliano”…poeta se nace, orador se hace…”[2]
(Quintiliano: Su obra defiende la formación íntegra del orador como ser humano)
                                              CONFERENCIAS.

EXPOSICIONES EN CLASE:



ORGANIZADORES GRAFICOS:
NOVELA:
LINEA DE INVESTIGACIÓN
FUENTES:
FUENTE 1
1 ALDOUS LEONARD HUXLEY
Aldous Leonard Huxley [pronúnciese ˈɒldəs ˈlenəd ˈhʌksli] (26 de julio de 1894, en Godalming, Surrey, Inglaterra – 22 de noviembre de 1963, en Los Ángeles, California, Estados Unidos) fue un escritor anarquista[cita requerida] inglés que emigró a los Estados Unidos. Miembro de la reconocida familia de intelectuales Huxley. Conocido por sus novelas y su gran abanico de ensayos, publicó, también, relatos cortos, poesía, libros de viaje e historias para películas y guiones. Mediante sus novelas y ensayos, Huxley ejerció como crítico de los roles sociales, las normas y los ideales. Se interesó, asimismo, por los temas espirituales, como la parapsicología y la filosofía mística, acerca de las cuales escribió varios libros. Al final de su vida Huxley era considerado como un líder del pensamiento moderno.


Novelas

Los escándalos de Crome (Crome Yellow) (1921)

Danza de sátiros (Antic Hay) (1923)

Arte, amor y todo lo demás (Those Barren Leaves) (1925)

Contrapunto (Point Counter Point) (1928)

Un mundo feliz (Brave New World) (1932)

Ciego en Gaza (Eyeless in Gaza) (1936)

Viejo muere el cisne (After Many a Summer, Dies the Swan) (1939)

El tiempo debe detenerse (Time Must Have a Stop) (1944)

Mono y esencia (Ape and Essence) (1948)

El genio y la diosa (The Genius and the Goddess) (1955)

La isla (Island) (1962)

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Ensayos

Al margen (On the Margin: Notes and Essays) (1923)

Música en la noche (Music at Night and other Essays) (1931)

¿Cómo lo resuelve usted? El problema de la Paz constructiva (What are you going to do about it? The case for reconstructive Peace) (1936

The Olive Tree (1936)

El fin y los medios (Ends and means) (1937)

Eminencia gris (Grey Eminence) (1941)

El arte de ver (The art of seeing) (1942)

La filosofía perenne (The perennial philosophy) (1945)

Ciencia, libertad y paz (Science, liberty and peace) (1946)

La doble crisis (The double crisis) (1949)

Temas y variaciones (Themes and variations) (1950)

Los demonios de Loudun (The devils of Loudun) (1952)

Las puertas de la percepción (The doors of perception) (1954)

Adonis y el Alfabeto (Adonis and the Alphabet, en USA: Tomorrow and Tomorrow and Tomorrow) (1956)

Cielo e infierno (Heaven and hell) (1956)

Nueva visita a un mundo feliz (Brave New World revisited) (1958)

Literatura y Ciencia (Literature and science) (1963)

Moksha. Escritos sobre psicodelia y experiencias visionarias 1931-1963 (Moksha) (1977)

La situación humana (The human situation) (1977)

Huxley y Dios (Huxley and God: essays) (1991)

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Cuentos

Limbo (Limbo) (1920)

La envoltura humana (Mortal coils) (1922)

Mi tío Spencer (Little Mexican) (1924)

Dos o tres Gracias (Two or three Graces) (1926)

Fogonazos (Brief Candles) (1927)

La Sonrisa de la Gioconda (The Gioconda Smile: A Story) (1938)

Las Manos de Jacob (Jacob's Hands: A Fable) - escrito en 1944 con Christopher Isherwood (19981 )

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Poesía

La rueda ardiente (The Burning Wheel) (1916)

Jonás (Jonah) (1917)

La derrota de la juventud y otros poemas (The Defeat of Youth and Other Poems) (1918)

Leda (Leda) (1920)

Limbo (Limbo) (1920)

Poemas escogidos (Selected Poems) (1925)

Las cigarras (The Cicadas) (1931)

Poesía completa de Aldous Huxley (The Collected Poetry of Aldous Huxley) (1971)

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Literatura de Viajes

A lo largo del Camino: notas y ensayos de un Turista (Along the road: Notes and Essays of a Tourist) (1925)

Más allá del Golfo de México (Beyond the Mexique Bay) (1934)

Jesting Pilate: An Intellectual Holiday

Nace el 26 de julio de 1894 en Godalming, condado de Surrey, cerca de Londres, en el seno de una familia inglesa de gran tradición intelectual. Por parte paterna, su abuelo fue el célebre biólogo británico Thomas Henry Huxley. Su padre, Leonard Huxley, biólogo también, dirigió la revista Cornhill Magazine. La madre de Aldous, Julia Arnold, una de las primeras mujeres que estudiaron en Oxford, era nieta del poeta Matthew Arnold y hermana de la novelista Humphrey Ward, la cual fue la protectora de Aldous cuando, al contar éste catorce años, se produjo la muerte de su madre debido a un tumor.



El matrimonio de Leonard Huxley y Julia Arnold tuvo cuatro hijos: Julian (1887), Trevenan (1889), Aldous (1894) y Margaret (1899). Su hermano, sir Julian S. Huxley, eminente biólogo, se convertiría en un destacado divulgador científico.



Toda esta herencia familiar pesará en su producción intelectual e inspirará algunos de sus personajes.



Aldous Huxley se educó en la más prestigiosa de las escuelas británicas, Eton, cerca de Windsor (1908-1913). A los 16 años sufre un ataque violento de queratitis punctata, una grave enfermedad en los ojos que produce opacidad en las córneas y que lo mantiene prácticamente ciego durante 18 meses. Con admirable fuerza de voluntad, aprende a leer y a tocar el piano con el sistema Braille. Recupera la vista, pero en un ojo apenas es capaz de percibir la luz y en el otro sólo tiene una visión limitada. Años más tarde conocerá las teorías sobre la reeducación visual del doctor W. H. Bates y las pondrá en práctica, lo que lo llevará en poco tiempo a una mejora notable de su capacidad visual. Fruto de esta experiencia, escribe en 1942 El arte de ver (The Art of Seeing), donde relata la historia de cómo se recuperó de su casi completa ceguera.



En 1912, su padre se casa con Rosalind Bruce, de quien tendrá dos hijos, uno de ellos futuro Premio Nobel de Medicina, Andrew Huxley.



Debido a su deficiente visión, Aldous abandona la idea de estudiar medicina y se gradúa en literatura inglesa en el Balliol College de Oxford (1913-1915). En 1914, su hermano Trevenan sufre una grave depresión nerviosa, huye de la clínica donde está internado y se suicida.



Al cumplir los veintidós años publica su primer libro, The Burning Wheel (1916), una colección de poemas, al cual seguirían tres volúmenes más de poesía: Jonah (1917),The Defeat of Youth(1918) y Leda (1920), ninguno de los cuales se ha editado en español. Su primer trabajo fue como profesor en el colegio donde se había educado, Eton. Este trabajo no acababa de satisfacerlo y no tardó en abandonarlo.



En 1919 contrae matrimonio con Marie Nys, una mujer belga refugiada en Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial. Tras la boda, el matrimonio se establece en el barrio de Hampstead, en Londres. Un año más tarde nacería su único hijo, Matthew.



En 1919 pasa a formar parte del equipo de redactores de la prestigiosa revista Athenaeum (1919-1921), donde escribe con el seudónimo de Antolycus, y a partir de 1920 colabora como crítico de teatro en la Westminster Gazzette. En estas revistas realiza gran variedad de trabajos: críticas dramáticas, de arte y de música, reseñas de libros y ensayos diversos. Algunos de estos artículos están recogidos en su libro Al margen (On the margin: notes and essays, 1923).



La revista Athenaeum la dirige J. Middleton Murray, esposo de Katherine Mansfield y gran amigo del escritor D. H. Lawrence. En esta época nace una profunda amistad entre Huxley y Lawrence, quien quedaría retratado en el personaje Rampion de Contrapunto (Point Counter Point). A la muerte de Lawrence, en 1930, Aldous realiza una recopilación de sus cartas, que publica junto con un ensayo introductorio.



En 1920 publica su primera obra en prosa, Limbo (Limbo), un libro de cuentos. En los siete años siguientes publicará otras cuatro colecciones de cuentos: La envoltura humana (Mortal Coils: five stories, 1922), Mi tío Spencer (Little Mexican, 1924), Dos o tres gracias (Two or Three gracer: four stories, 1926) y Fogonazos (Brief Candles, 1927).



El matrimonio se traslada a Italia en 1921; en un principio establece su residencia en Florencia y con posterioridad en Forte dei Marmi, al norte de Pisa, donde Huxley escribe su primera novela, Los escándalos de Crome (Chrome Yellow, 1921), que le valió una sólida reputación como escritor. En esta obra describe a un grupo de intelectuales esnobs, sensuales y cínicos que pasan un fin de semana en Crome, la casa de campo de Henry y Priscilla Wimbush, una pareja típica de la sociedad inglesa de entonces. Hay muy poca acción en la novela y sí muchas disquisiciones literarias y filosóficas. En ella aparecen los intelectuales contra los que Huxley dirigió las sátiras más afiladas de su primera época.



A partir de esta fecha, y durante el periodo de entreguerras, participa activamente en la vida literaria inglesa, convirtiéndose en un gran hostigador de la burguesía británica y sus costumbres, lo que le valió el apelativo de enfant terrible de las letras inglesas.



Huxley fue un viajero empedernido. Tras el éxito de Los escándalos de Crome y de su segundo volumen de cuentos, La envoltura humana, el matrimonio adquiere un Citroën que, conducido por Marie, los llevará a lo largo de muchas carreteras europeas. Algunas de estas vivencias quedarán retratadas en A lo largo del camino (Along the road: notes and essays of a tourist, 1925).



En 1923 publica su segunda novela, Danza de Sátiros (Antic Hay, 1923), una obra divertida, con el humor y la jocosidad propios de los escritores ingleses de la época y una de las más irónicas del autor. A esta novela seguirá la publicación de Arte, amor y todo lo demás (Those Barren Leaves, 1925).



En 1925 hacen una breve escapada a Túnez, para emprender luego un viaje alrededor del mundo. Embarcan hacia la India, donde el matrimonio permanece cuatro meses visitando el país; continúan hacia Singapur, Birmania, Malasia, Filipinas, China, Japón y finalmente Estados Unidos. Las impresiones de este viaje quedarían recogidas en el libro Jesting Pilate: An Intellectual Holiday, publicado un año más tarde.



A su regreso, en el verano de 1926, el matrimonio se establece en Cortina (Italia), donde Aldous inicia una nueva novela, Contrapunto (Point Counter Point, 1928), un alarde de virtuosismo técnico, complejidad y riqueza de personajes. Esta novela sería uno de sus mayores éxitos.



En octubre de 1928 trasladan su residencia a Francia, inicialmente en Suresnes, a pocos kilómetros de París, donde permanecerán durante un año y medio, interrumpido por algunos viajes a Inglaterra, Italia y España.



El primer viaje a España, en abril de 1929, lo realizan en coche desde Suresnes, con objeto de visitar el Museo del Prado en Madrid. Unos meses después regresan a España con motivo del Congreso de Cooperación Intelectual de Barcelona, al que Huxley ha sido invitado. Tras una semana en Barcelona, realizan un recorrido por España en el que visitan las ciudades de Tarragona, Valencia, Almería, Granada, Ronda, Jerez, Cádiz, Sevilla, Madrid, Burgos y finalmente regresan a Francia por San Sebastián. Su último viaje a España, en 1933, los llevaría a Madrid, Toledo, Ávila y Segovia.



En 1930 adquiere una sencilla casa junto a la playa en el sur de Francia, próxima a la ciudad de Tolon, donde se aficiona a la pintura y pasa muchas horas pintando retratos de su mujer, su hijo o alguna de sus visitas. Entre éstas se cuenta la escritora argentina Victoria Ocampo, con la que mantendría una gran amistad.



En 1931 inicia una colaboración en el Chicago Herald, a razón de un artículo semanal. Ese año publica un libro de poemas, The Cicadas, y una colección de ensayos sobre temas muy diversos, Música en la noche (Music at the Night, 1931).



En 1932 escribe en cuatro meses la obra que lo haría más famoso: Un mundo feliz (Brave New World, 1932), visión futurista y pesimista del mundo, donde muestra una sociedad regida por el condicionamiento psicológico como parte de un sistema inmutable de castas.



Durante el verano de 1932 prepara Texts and Pretexts, una antología de poesías, la mayoría pertenecientes a poetas ingleses, clasificadas por temas y acompañadas de breves comentarios.



Al año siguiente, el matrimonio se embarca en el Britannic rumbo a América Central. Visitan el Caribe, Guatemala, Honduras y México. Las impresiones de este viaje quedarán plasmadas en un libro Más allá del golfo de México (Beyond the Mexique Bay, 1934).



A su regreso a Francia, Huxley reanuda la escritura de una novela sobre la que llevaba tres años trabajando, Ciego en Gaza (Eyeless in Gaza, 1936). Esta novela, personal e íntima, trata el conflicto entre lo intelectual y lo sexual, y su resolución a través del misticismo. Con esta obra concluye una etapa en la que predomina el escepticismo, y surge un interés creciente por el misticismo, interés que lo acompañaría hasta su muerte.



"El interés negativo se tornó positivo, no a resultas de un solo suceso, sino más bien porque todo lo demás -el arte, la ciencia, la literatura, los placeres del pensamiento y de las sensaciones- terminaron por parecerme insuficientes. Uno llega a un punto en el que se dice, incluso al pensar en Beethoven, al pensar en Shakespeare: ¿Eso es todo?"



Ese mismo año publica un nuevo volumen de ensayos, The Olive Tree (1936), y a partir de entonces aumentará considerablemente la producción de ensayos, medio de expresión en el que se sentía más cómodo. En ellos aborda un sinfín de temas: arte, música, literatura, historia, psicología, pedagogía, política, ciencia, etc.



En abril de 1937, los Huxley abandonan su residencia en Francia y, en compañía de su amigo Gerald Heard, parten hacia los Estados Unidos en busca de una universidad en la que pueda estudiar su hijo. Prevén permanecer nueve meses en el país, pero será una estancia para toda la vida. A su llegada realizan un viaje en coche por varios estados norteamericanos, para acabar en la finca que el difunto Lawrence poseía en Nuevo México, donde pasan el verano y donde Huxley concluye El fin y los medios (Ends and Means, 1937), ágiles ensayos en los que describe su credo pacifista, que ya había defendido en la última parte de Ciego en Gaza.



En septiembre reanudan su marcha rumbo a California, y se establecen en Los Ángeles. En Hollywood traban amistad con actores como Charlie Chaplin y Greta Garbo y directores de cine como Cukor y Korda. En sus primeros años en Estados Unidos, escribe guiones para la industria cinematográfica. El mundo de Hollywood quedará retratado en su siguiente novela, Viejo muere el cisne (After many a summer dies the swan, 1939).



Dos años más tarde publica una biografía, Eminencia gris (Grey Eminence: a study in religion and politics – a biography of father Joseph, 1941) que familiariza al lector con la vida del padre José, principal consejero y emisario del cardenal Richelieu en la Francia del siglo XVII. Con admirable capacidad de síntesis y de forma muy dinámica, el autor va exponiendo la compleja historia europea que sirve de fondo a las actividades de este monje capuchino.



Ese año, 1941, se introduce de lleno en la literatura mística de la India por intermedio de su amigo, el escritor Christopher Isherwood; conoce a Swami Prabhavananda y la Sociedad Vendata de Los Ángeles, y empieza a colaborar en su revista bimensual Vendata and the west, colaboración que se prolongaría hasta 1960.



En 1942, los Huxley abandonan Los Ángeles y se retiran a vivir a Llano, pequeña localidad californiana situada al borde del desierto de Mojave. Huxley amaba el desierto por su poder simbólico y le gustaba pasear por él. Sus lecturas y meditaciones en el desierto lo llevan a escribir su siguiente novela, El tiempo debe detenerse (Time must have a stop, 1944), inspirada en una de sus lecturas preferidas, Libro tibetano de los muertos o Bardol Thödol; y una antología comentada de textos místicos de todos los tiempos, La filosofía perenne (The Perennial Philosophy, 1945). Asimismo, en 1944, Huxley e Isherwood deciden colaborar en una novella que pudiera ser adaptada para Hollywood y escriben Jacob's Hands, que no llega a publicarse. Doce años después lo adaptaron para la radio,1 pero no será hasta 1998 que se publica como libro.2



Al concluir la guerra, el matrimonio abandona la soledad del desierto para instalarse en Wrightwood, un caserío situado en pleno bosque, en lo alto de la sierra que separa Los Ángeles y Mojave y donde residen hasta 1949. Aquí escribe un pequeño volumen de ensayos, Ciencia, libertad y paz (Science, Liberty and Peace, 1946) y una narración breve en forma de guion cinematográfico, Mono y esencia (Ape and Essence, 1948).



En 1948 regresan a Europa y visitan París, Roma y su antigua residencia en el sur de Francia. A su vuelta a Estados Unidos se trasladan, una vez más, a una nueva casa con amplio jardín en King's Road, en las afueras de Los Ángeles.



El año 1950 señala un alto en la labor literaria de Aldous. En primavera acude con Marie a Nueva York, donde se estrena la adaptación teatral de su cuento La sonrisa de la Gioconda (The Gioconda Smile, 1948), y asisten a la boda de su hijo Matthew, antes de emprender un nuevo viaje a Europa. Ese verano visitan la pequeña ciudad francesa de Loudun, escenario de un singular caso acontecido en el siglo XVII, en el que un grupo de monjas fueron víctimas de una posesión demoniaca. Este hecho histórico lo lleva a realizar un interesante estudio psicológico de este hecho en una de sus obras más notables, Los demonios de Loudun (The Devils of Loudun) publicada en 1952, en plena caza de brujas del senador Joseph McCarthy.



En enero de 1952 operan a Marie de un quiste maligno de mama, primera manifestación del cáncer que la devoraría en el transcurso de los tres años siguientes.



A partir de entonces se produce un notable cambio de actitud en Huxley, y se inicia un periodo de apariciones públicas constantes, que en sus últimos años se producen a un ritmo vertiginoso. Así, son muchos y variados los visitantes recibidos en su casa, aparece en programas de radio o televisión y sobre todo empieza a dar conferencias en universidades de Estados Unidos cada vez con mayor frecuencia.



En 1953, Aldous lee un artículo sobre el empleo de la mescalina en el tratamiento de la esquizofrenia y, llevado por su interés, conoce a uno de sus autores, el Dr. Humphry Osmond, con el que establecería una importante amistad. En la primavera de 1953, bajo la supervisión del Dr. Osmond y de su mujer, decide experimentar por sí mismo esta droga e ingiere cuatro decigramos de mescalina. Huxley describe esta primera experiencia con una sustancia psicodélica en un breve volumen, Las puertas de la percepción (The Doors of Perception, 1954), donde explica paso a paso las impresiones de aquel día.



Entre los años 1953 y 1963 experimentó una docena de veces con sustancias psicodélicas (mescalina, LSD y psilocibina) llevado por un interés de índole intelectual. En 1956 publica un segundo libro sobre estas drogas, Cielo e infierno (Heaven and Hell), un libro donde ofrece una amplia panorámica de la ciencia, el arte y la religión a base de pequeños esbozos.



En 1954 el matrimonio realiza un nuevo viaje a Europa. Para Marie, el viaje será su despedida de sus familiares, pues tan sólo le resta un año de vida. Primero viajan a Francia y de allí visitan Egipto, Líbano, Palestina, Chipre, Grecia y acaban regresando a la Italia de sus primeros años de matrimonio. De vuelta en California, Huxley da fin a una nueva novela, El genio y la diosa (The Genius and the Goddess, 1955).



A lo largo del invierno la salud de Marie, aquejada de un cáncer de hígado, empeora y el 12 de febrero de 1955, tras 35 años de matrimonio, muere en su casa acompañada hasta el último instante por su marido.



Tras dos meses de soledad, el escritor emprende un largo viaje por carretera hacia Arizona, Texas, Florida, Carolina y finalmente Nueva York, donde reanuda su vida con una actividad inusitada. Tras el verano, regresa a Los Ángeles, donde retorna a su vida habitual.



El 19 de mayo de 1956, en Yuma, Arizona, contrae matrimonio con la violinista y psicoterapeuta italiana Laura Archera, cuya vitalidad y dinamismo serán un poderoso estímulo para las actividades emprendidas durante los últimos años de su vida. Poco después de casarse, se trasladan a una casa en una de las colinas de Hollywood.



Esos años publica dos nuevas colecciones de ensayos, Adonis y el alfabeto (Adonis and the Alphabet, 1956) y Nueva visita a un mundo feliz (Brave New World Revisited, 1958) e inicia un periplo de largos viajes: Perú, Brasil (invitado por el gobierno de este país), Italia (donde emprende un ciclo de conferencias por diferentes ciudades), Inglaterra (donde visita a su familia), Suiza (donde asiste a las conferencias de Krisnamurti) y Dinamarca (invitado a un congreso de psicología aplicada) y finalmente, en 1961, regresa a la India para el centenario de Tagore en Nueva Delhi.



Pero los viajes más significativos para Aldous en estos últimos años los realiza por Estados Unidos, de universidad en universidad, impartiendo conferencias y cursos: San Francisco, Stanford, Berkeley, Santa Bárbara, Massachusetts, Nueva York, etc.



El 12 de mayo de 1961, un incendio destruye completamente su casa en Hollywood, y pierde todas sus pertenencias y recuerdos, a excepción de unos pocos objetos que logra rescatar, entre los que se encuentra el violín de Laura (un Guarnieri construido en Cremona en 1707) y el manuscrito de su última novela, La isla (Island, 1962), en la que llevaba trabajando cinco años. La isla constituye una especie de testamento literario, donde el autor recrea un orden social que bien podría considerarse como la contraparte de Un mundo feliz.



En 1960 le habían diagnosticado un tumor en la lengua, que logra contener durante dos años a base de radioterapia. A pesar de su extrema debilidad por los duros tratamientos, continúa con los compromisos adquiridos impartiendo conferencias y asistiendo a congresos. Termina su último libro, Literatura y ciencia (Literature and Science, 1963), publicado dos meses antes de su muerte y en el que trata de aproximar el mundo del arte y el de la ciencia. En 1963 asiste en Roma a un congreso mundial sobre agricultura y es recibido por el papa Juan XXIII, regresa a Estados Unidos a continuar con el tratamiento y con renovadas fuerzas viaja a Suecia, donde asiste a la Academia Mundial de las Artes y las Ciencias. Ese verano lo pasa en Inglaterra con sus familiares y amigos.



El 22 de noviembre de 1963, el mismo día del asesinato del presidente John F. Kennedy, muere a los sesenta y nueve años, y el mundo pierde una inteligencia excepcional. A su muerte le fue leído al oído, según su propio deseo, Libro tibetano de los muertos. Fue incinerado y sus cenizas fueron trasladadas ocho años más tarde a Inglaterra, donde descansan junto con las de su familia.



Aldous Huxley tenía un saber enciclopédico, fruto de una gran curiosidad intelectual. Era un hombre de ingenio incisivo y pensamiento abierto que, además de interesarse profundamente por el misticismo, lo hizo también por el mundo cotidiano y sus exigencias: la paz, la ciencia, la conservación de los recursos naturales, etc. Su mentalidad no aceptó nunca el juego gratuito de las ideas y en su pensamiento encontramos la necesidad de aportar al mundo una estructura útil.
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2 Clonación molecular



La clonación molecular se utiliza en una amplia variedad de experimentos biológicos y las aplicaciones prácticas van desde la toma de huellas dactilares a producción de proteínas a gran escala.



En la práctica, con el fin de amplificar cualquier secuencia en un organismo vivo, la secuencia a clonar tiene que estar vinculada a un origen de replicación; que es una secuencia de ADN.



-Transfección: Se introduce la secuencia formada dentro de células.



-Selección: Finalmente se seleccionan las células que han sido transfectadas con éxito con el nuevo ADN.



Inicialmente, el ADN de interés necesita ser aislado de un segmento de ADN de tamaño adecuado. Posteriormente, se da el proceso de ligación cuando el fragmento amplificado se inserta en un vector de clonación: El vector se linealiza (ya que es circular),usando enzimas de restricción y a continuación se incuban en condiciones adecuadas el fragmento de ADN de interés y el vector con la enzima ADN lisa.



Tras la ligación del vector con el inserto de interés, se produce la transfección dentro de las células, para ello las células transfectadas son cultivadas; este proceso, es el proceso determinante, ya que es la parte en la que vemos si las células han sido transfectadas exitosamente o no.



Tendremos que identificar por tanto las células transfectadas y las no transfectadas, existen vectores de clonación modernos que incluyen marcadores de resitencia a los antibióticos con los que sólo las células que han sido transfectadas pueden crecer. Hay otros vectores de clonación que proporcionan color azul/ blanco cribado. De modo, que la investigación de las colonias es necesaria para confirmar que la clonación se ha realizado correctamente.



Clonación celular



Clonar una célula consiste en formar un grupo de ellas a partir de una sola. En el caso de organismos unicelulares como bacterias y levaduras, este proceso es muy sencillo, y sólo requiere la inoculación de los productos adecuados.



Sin embargo, en el caso de cultivos de células en organismos multicelulares, la clonación de las células es una tarea difícil, ya que estas células necesitan unas condiciones del medio muy específicas.



Una técnica útil de cultivo de tejidos utilizada para clonar distintos linajes de células es el uso de aros de clonación (cilindros).



De acuerdo con esta técnica, una agrupación de células unicelulares que han sido expuestas a un agente mutagénico o a un medicamento utilizado para propiciar la selección se ponen en una alta dilución para crear colonias aisladas; cada una proviniendo de una sola célula potencialmente y clónicamente diferenciada.



En una primera etapa de crecimiento, cuando las colonias tienen sólo unas pocas células; se sumergen aros estériles de poliestireno en grasa, y se ponen sobre una colonia individual junto con una pequeña cantidad de tripsina.



Las células que se clonan, se recolectan dentro del aro y se llevan a un nuevo contenedor para que continúe su crecimiento.



Clonación de organismos de forma natural



La clonación de un organismo es crear un nuevo organismo con la misma información genética que una célula existente. Es un método de reproducción asexual, donde la fertilización no ocurre. En términos generales, sólo hay un progenitor involucrado. Esta forma de reproducción es muy común en organismos como las amebas y otros seres unicelulares, aunque la mayoría de las plantas y hongos también se reproducen asexualmente.



También se incluye la obtención de gemelos idénticos de manera natural. Se considera como una alteración espontánea durante el desarrollo embrionario, ignorándose su causa, aunque existe una correlación familiar estadísticamente significativa.



Gemelación artificial



Este tipo de clonación consiste en tomar un embrión de hasta 8 células y generar embriones idénticos preimplantatorios (se podrían generar hasta 8 embriones idénticos, uno a partir de cada blastómera). Las blastómeras biopsiadas del embrión original se introducen individualmente o de dos en dos en una zona pelúcida vacía (puede proceder de otro animal, pues después el embrión sale de ella), o en una cubierta artificial (ZPA), y de cada uno se generan embriones idénticos al original (clones). En veterinaria se lleva haciendo más de 30 años (para preservar las razas puras y mantener los caracteres deseados de un determinado animal), sin embargo, al considerarse una clonación, está totalmente prohibido en humanos, principalmente porque los embriones humanos pueden morir durante el proceso. Si se legalizase esta técnica, el rendimiento por ciclo de fecundación in vitro (FIV) aumentaría espectacularmente, pues se podrían obtener muchos más embriones y fácilmente; además ya no sería necesario someter a las mujeres a tratamientos fuertes de estimulación ovárica, pues a partir de un sólo embrión podrían obtener hasta 8 clones: se transfiere uno y los otros se congelarían, para poder ser transferidos años después o como reserva de seguridad, por si el hijo necesita células madre para el tratamiento de alguna enfermedad.



En la película Los niños del Brasil se explica lo que la Ciencia sabía en los años 80 sobre la clonación.



Separación de blastómeras para estudios de diagnóstico prenatal



En algunas especies, como los equinos, se ha utilizado la separación de blastómeros de embriones previos a su implantación para efectuar estudios de diagnóstico de enfermedades genéticas. En ellos se ha determinado la viabilidad de los embriones analizados después de su transferencia en hembras receptoras, encontrándose tasas de gestación de 21%. La técnica de separación de los blastómeros implica la remoción de la zona pelúcida, ya sea por métodos químicos, mecánicos o enzimáticos, para posteriormente obtener los blastómeros mediante aspiración, extrusión o disminución de sus interacciones en soluciones libres de Ca2+ y Mg2+. En humanos la separación y cultivo de blastómeros aislados también han sido utilizados en estudios de biopsias de embriones en diferentes etapas de segmentación con la finalidad de dar alternativas a los estudios de diagnóstico prenatal, evaluando a su vez el desarrollo embrionario in vitro con el propósito de que se seleccionen los mejores embriones capaces de desarrollarse en blastocistos y congelarlos mientras se evalúan sus blastómeros aislados.



Clonación reproductiva



La clonación reproductiva es la clonación propiamente dicha, y se basa en la creación de una copia genéticamente idéntica a una copia actual o anterior de un ser humano o animal. Es técnicamente posible, pues se ha conseguido en animales, aunque tiene bajo rendimiento y conlleva ciertos riesgos, como por ejemplo, problemas epigenéticos (síndrome LOS: el clon crece mucho más, que el animal original) y de senescencia. Este tipo de clonación está absolutamente prohibido en humanos, pues no tiene ningún sentido terapéutico, aparte de que al no ser una técnica perfeccionada, pueden morir los embriones humanos en el proceso.



En 1996, fue clonada la oveja Dolly. Fue el primer mamífero clonado a partir del ADN derivado de un adulta en vez de ser utilizado el ADN de un embrión. Pero aunque Dolly tenga una apariencia saludable, se cuestiona que envejeciera antes que una oveja normal, es decir, que la fuente (Dolly) trasmitio su edad celular al clon. Además fueron necesarios 277 embriones para producir este nacimiento.



Clonación terapéutica (o andropática)



La clonación terapéutica sí está legalizada actualmente, puesto que tiene fines médicos, el tratamiento de enfermedades. Este tipo de clonación consiste en fusionar el núcleo de una célula adulta (madre o diferenciada) y un ovocito enucleado para crear un embrión a partir del que se aislan células madre embrionarias compatibles con el futuro receptor del tejido.



Las células madre se aislan de la masa celular interna del embrión clonado una vez alcanzado el estadio de blastocisto. Estas células madre poseen la misma dotación genética que el paciente del que se tomó la célula adulta, por lo que expresará su misma dotación antigénica (proteínas superficiales de reconocimiento), de forma que podremos evitar una reacción inmunológica de rechazo al trasplantarle el tejido obtenido a partir de ellas (se puede inducir la diferenciación de estas células madre hasta el tipo celular deseado, para formar un tejido determinado). Una vez que se han extraído las células madre de la masa celular interna, se destruye el embrión clonado.



En enero de 2008, se anunció que se habían creado 5 embriones clonados a partir de células de piel humana, con vistas a proporcionar una fuente viable de células madre embrionarias para el tratamiento de enfermedades; valiéndose de la misma técnica que dio origen a la oveja Dolly, científicos de la empresa californiana Stemagen Corporation (con sede en La Jolla, California), encabezados por Andrew French, han empleado las células de la piel de dos varones adultos así como los óvulos de tres mujeres jóvenes (entre 20 y 24 años) que se estaban sometiendo a un tratamiento de fertilidad.



El objetivo de la investigación de la clonación humana nunca ha sido el de clonar personas o crear bebés de reserva. La investigación tiene como objetivo obtener células madre para curar enfermedades.



Clonación de sustitución



Un cuarto tipo de clonación sería la llamada clonación de sustitución que sería una combinación de la clonación reproductiva y la clonación terapéutica. En este tipo de clonación se produciría la clonación parcial de un tejido o una parte de un humano necesaria para realizar un trasplante.



Clonación de especies extintas y en peligro de extinción      Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada, como revistas especializadas, monografías, prensa diaria o páginas de Internet fidedignas.

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La clonación de especies extintas, ha sido un sueño para muchos científicos. Uno de los objetivos previstos para la clonación fue el mamut lanudo, pero los intentos de extraer ADN de mamuts congelados no han tenido éxito, aunque un equipo ruso-japonés está trabajando en ello.



En 2001, una vaca llamada Bessie dio a luz a un gaur ( un bisonte indio) clonado de Asia, una especie en peligro, pero el ternero murió después de dos días.



En 2003, un banteng (tipo de toro) fue clonado con éxito, además también fueron clonadas con éxito tres fieras de África a partir de embriones congelados. Éstos éxitos han dado esperanzas sobre la posibilidad de que otras especies extintas puedan ser clonadas. De cara a esta posibilidad; las muestras de tejidos del último bucardo (cabra montesa) fueron congelados rápidamente tras su muerte.



Los investigadores también están considerando la clonación de especies en peligro de extinción como el panda gigante, el ocelote, y guepardos.



En 2002, los genetistas en el Museo Australiano anunciaron que habían replicado el ADN del Tigre de Tasmania, extinto hace 65 años con la reacción en cadena de la polimerasa. Sin embargo en el año 2005, tuvieron que parar el proyecto ya que las células no se habían conservado bien.



Uno de los obstáculos en el intento de clonar especies extintas es la necesidad de mantener el ADN en perfecto estado, muy bien conservado.



Consideraciones éticas a la clonación



Argumentos en favor de la clonación humana terapéutica



El aumento de la esperanza de vida de los seres humanos ha provocado un notable aumento de las enfermedades crónicas o degenerativas, como las enfermedades cardíacas, el alzheimer o el cáncer. El principal problema es que estas enfermedades afectan a partes del organismo que, debido a un aumento de la longevidad o al daño irreversible sufrido, el cuerpo no puede regenerar por sí solo. Una solución a estas enfermedades puede ser la clonación terapéutica, al ser una especialización del tratamiento con células madre. Cuando un órgano o tejido ha sido dañado es necesario regenerarlo o realizar un trasplante, pero los trasplantes tienen varias dificultades, como la dificultad para encontrar donantes, el posible rechazo inmunitario o la imposibilidad de trasplantar ciertos tejidos u órganos.



La clonación terapéutica ofrece grandes posibilidades, aún en investigación, para aplicarse en sustitución a los trasplantes u otras terapias poco efectivas contra enfermedades graves. La obtención de células embrionarias de un individuo, para utilizarlas en beneficio de su propia salud, supone una posibilidad de curación que es tomada en consideración, por el derecho a la salud que tienen los seres humanos, según la Organización Mundial de la Salud

Punto de vista de la Iglesia católica



Tras la intervención realizada por los científicos Ian Wilmut y Keith Campbell en la Oveja Dolly, el Vaticano publicó un documento titulado Reflexiones sobre la clonación. En este documento se da una condena firme de cualquier experimentación con seres humanos o con sus células con fines de clonación humana:

La clonación humana se incluye en el proyecto del eugenismo y, por tanto, está expuesta a todas las observaciones éticas y jurídicas que lo han condenado ampliamente.

'Pontificia Academia Pro Vita (El Vaticano, 1997): Reflexiones sobre la clonación humana, cap. 3.



La condena que la Iglesia católica hace de la clonación humana parte del hecho de que tal técnica científica manipula y excluye la creencia católica de la relacionalidad y complementariedad propias de la procreación humana, instrumentalizaría al embrión y a la mujer que ha de llevar al individuo clonado en su útero y pervertiría las relaciones fundamentales de la persona humana (las propias del parentesco) que desde el punto de vista de la religión católica, son la base misma de una sociedad saludable. Sugiere que la clonación podría llevar a una sociedad enferma.



Unido a todo eso, el documento indica que la clonación humana reafirma la posición de que las personas pueden dominar la existencia de otras incluso programando su identidad biológica, una suerte de tirania por la ciencia que ninguna persona tiene el derecho de hacer.



Finalmente, la Iglesia católica sostiene la teoría de que permitir la clonación humana implicaría una violación de los principios fundamentales de los derechos del hombre: la igualdad entre los seres humanos y la no discriminación.



Esta posición de la Iglesia católica se hizo patente desde la encíclica Humanae Vitae escrita por S.S. Pablo VI el Jueves 25 de julio de 19687
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3 Clonación reproductiva en humanos



Como es sabido, cuando una técnica se pone a punto en un animal doméstico o de laboratorio, sólo es cuestión de tiempo y dinero el que pueda ser aplicada a humanos. Esta perspectiva es la que, obviamente, ha despertado esa mezcla de fascinación, ansiedad y temor en la opinión pública. El ciudadano actual percibe los adelantos científicos con cierta ambivalencia: si bien reconoce como positivos el avance del conocimiento y del bienestar, es igualmente consciente de que pueden acarrear problemas ambientales, y amenazar valores y creencias importantes para la cohesión social. El mito de Frankestein no es más que la plasmación simbólica del temor a que nuestras creaciones tecnológicas nos sobrepasen y nos dominen, una idea sistematizada por las recientes aportaciones de la filosofía y sociología de la ciencia y la tecnología.



Desgraciadamente, la mayoría de los medios de comunicación han perdido una nueva oportunidad de demostrar que pueden estar al servicio del debate social y del diálogo sobre bases racionales, primando la difusión de estereotipos trasnochados e ideas peregrinas. Pero por otro lado, algunas revistas científicas siguen empeñadas en querer demostrarnos que la racionalidad tecnocientífica es la forma más excelsa (¿quizá única?) de conocimiento auténtico, y que los otros criterios deberían rendirse a ella.



Lo que se juega en el debate sobre la clonación no es obtener copias de Einstein o de Hitler, (algo imposible, porque en cada individuo influye poderosamente el ambiente y la educación). Olvidémonos de anti-utopías de tipo Un mundo feliz. Tampoco me parece pertinente la postura de los comentaristas de la revista Nature, cuando despachan lo que ellos llaman “vagas aseveraciones sobre la dignidad humana”, imputando a sus defensores el caer en ideas sobre determinismo genético. Efectivamente, nuestros genes no determinan nuestra individualidad ni nuestra dignidad como personas. Pero la auténtica oposición a la clonación en humanos no va por esos derroteros.

Evidentemente, un individuo clónico (aparte de no ser totalmente idéntico al original, por las razones ya apuntadas) tendría su propia individualidad, y es absurdo hablar en este sentido de “fotocopias humanas” (sobre todo en lo referente al carácter y conducta). Esto, insisto, no es lo esencial. Según mi opinión, el cogollo de la cuestión ya quedó brillantemente apuntado hace casi 20 años por Hans Jonas, cuando analizó lo que significaría existencialmente ser un clónico para el propio individuo afectado.



Independientemente de la influencia real que tengan los genes en la conducta humana (desde luego, no superior a la ambiental y cultural), el clónico se sentiría como individuo diseñado ex-profeso por terceras personas, y su situación, a diferencia de lo que se ha dicho, no es en absoluto equivalente a la de los gemelos idénticos. Mientras los gemelos comparten simultáneamente en el tiempo un mismo genotipo aleatorio totalmente nuevo, del que nadie sabe nada a priori, al clónico se le impone un genotipo ya experimentado anteriormente por otra persona. La clave de la crítica estriba en que esto crearía una situación asimétrica del clónico respecto del original: el clónico tendrá encima la “losa” de saberse fruto de diseño de otras personas, y su autopercepción se resentiría por ello. Todo el proceso de su autodescubrimiento y sus relaciones con los demás quedarán marcados indeleblemente. Una vez más: no se trata de determinismo genético, sino de la intromisión de un conocimiento perturbador en lo más central de lo que constituye la búsqueda que cada individuo hace de su propia personalidad. Cada uno de nosotros responde a la pregunta “¿Quién soy yo?” partiendo de un genotipo nuevo (con sus potencialidades desconocidas para todos) y del secreto. Pero el clónico tiene un genotipo ya vivido (no original), y tenderá a creer que sabe demasiado de sus propios límites y posibilidades: este mero conocimiento puede ser profundamente condicionador de su personalidad. ¿Dónde quedaría la aventura de sentirse único e irse descubriendo a sí mismo? Por estas razones, y al igual a lo que se ha propuesto para los avances en las técnicas de sondeo de propensiones genéticas, la bioética y el bioderecho están articulando y reclamando la proclamación de un “derecho a ser fruto del azar” y de un “derecho a la ignorancia”, a no saber (o creer saber) demasiado de uno mismo por adelantado.



Comité de Ética francés: el crear individuos “…cuyo genoma no dependerá de la lotería genética, sino de la voluntad del hombre, es un atentado a las características esenciales de la persona humana”.



El filósofo Fernando Savater, aludiendo a la clonación (pero aplicable también a la eugenesia positiva por ingeniería genética) declaró la gravedad de “obligar a un individuo a ser como otro quiera”, añadiendo que “si de lo que se trata es de la libertad del individuo, es mejor que su origen se deba a la casualidad [genética] que al diseño”. En este sentido se expresan otros autores, incluyendo importantes biólogos.



El Informe del Comité Español de Expertos sobre la Clonación lo ha expresado de la siguiente manera: “[L]a cuestión no es tanto qué rasgos nos gustaría a nosotros que tuviera un ser determinado, por ejemplo, nuestro hijo, sino cuáles son los que pudieran resultar compatibles con la dignidad del ser humano. Y si no sabemos contestar a esta pregunta de modo razonable, lo mejor que podemos hacer es respetar el actual estado de cosas. Cuando no se tienen razones suficientes para actuar, lo más prudente es la abstención, es decir, el respeto”.



Adicionalmente, la clonación plantea otro problema, el de privar al individuo clónico del derecho a una filiación capaz, como dice Savater, de “inscribirlo en el orden simbólico del doble origen masculino y femenino”, tan importante en el desarrollo psicológico del individuo.



Y, por supuesto, paralelamente a estos argumentos, no deja de resonar un viejo principio ético básico de nuestra cultura: los seres humanos son fines en sí mismos, y no pueden ser solo medios para otros fines, por muy loables que éstos sean (incluyendo el avance científico). ¿Con qué autoridad y con qué sabiduría podríamos imponer a otros seres humanos nuestro diseño en su misma entraña biológica, a carecer de la referencia a un padre y una madre, a ser fruto de una unión sexual? ¿Seríamos capaces de experimentar (“a ver lo que sale”) con otros seres humanos so pretexto de eliminar el azar biológico? ¿Quiénes somos nosotros para abrogar este mecanismo de lotería genética que lleva miles de millones de años funcionando, qué criterios usaríamos en su lugar, y quién decidiría? El debate de la clonación (junto con otros avances derivados de la biotecnología) va a ser un buen campo para poner a prueba la capacidad de nuestras sociedades para discutir racional y democráticamente sobre la posibilidad de encauzar la tecnología. ¿Tendremos en nuestras manos la oportunidad de ponerla al servicio de las profundas necesidades de la humanidad, o seguiremos deslizándonos por la pendiente del sonambulismo tecnológico?



Para los expertos que asesoraban al Gobierno alemán en relación a la clonación, ésta plantea problemas éticos novedosos que afectan a la ordenación básica de la vida y a la dignidad del ser humano. Habría que establecer de novo diques éticos derivados de fundamentos morales y jurídicos, debido a que hasta ahora, la propia Naturaleza imponía sus propios límites fácticos a ciertas intervenciones humanas.



Sin embargo, muchos expertos anglosajones van por otros derroteros. Para John Harris (que sigue en parte las ideas de Ronald Dworkin en el sentido de que la constitución de EEUU es base suficiente para proteger la libertad de los individuos en la elección de sus opciones reproductivas) existe un derecho de los individuos, amparable legalmente, a reproducirse con los genes que cada uno elija, y con los medios (incluida la clonación) que reflejen la idea de cada cual sobre la clase de personas que deberían venir al mundo, aunque esto suponga pagar el precio de que tengamos que soportar cierto grado de ofensa social por contemplar elecciones con las que no estamos de acuerdo. El presidente de la Comisión Asesora de Bioética de los EE.UU. confirma esta idea, que se refleja en el modo como se trató la cuestión de la clonación reproductiva en el correspondiente informe elevado al Gobierno. De este documento parece deducirse que, suponiendo que se resuelven los temas de seguridad de la técnica, y si no se demuestra que el niño clonado vaya a sufrir daños físicos o psíquicos, la Carta Magna norteamericana y sus Enmiendas podrían amparar la clonación.De alguna manera, se reconoce que los supuestos o posibles problemas éticos y sociales no serían justificación suficiente para que el Estado se inmiscuyera en el área de libertad e intimidad reproductiva. Estamos ante un punto clave de las discrepancias con otras propuestas, que precisamente se centran en las “ofensas sociales y éticas”, que reflejan la complejidad de dimensiones simbólicas y culturales que contribuyen al bien común, y que no se pueden obviar precipitadamente. La misma reflexión jurídica europea incorpora, de una u otra forma, diversos mecanismos de compensación a la autonomía, basados en otros clásicos principios bioéticos, como no-maleficencia y justicia. En este sentido, desde siempre se ha se reconocido el interés y la necesidad de la comunidad política de configurar de alguna forma la estructura familiar. De todos modos, hay que reconocer que la argumentación sobre supuestos daños a las ideas sobre familia y sociedad no terminan de funcionar, al menos desde el punto de vista de cierta filosofía jurídica, ya que conceden supuestos “derechos de intangibilidad” a meras figuras jurídicas, no a personas. Insistir demasiado en este punto sin aportar razones convincentes puede enmascarar en algunos casos una simple estrategia conservadora al servicio de ciertas ideas, históricamente condicionadas, sobre un tipo de familia y de sociedad, y al servicio de ciertos intereses de grupo o clase. Quizá debamos buscar razones al menos prudenciales en los intereses y derechos del niño, que llegado el caso deberían predominar sobre la libertad reproductiva paterna.



Al menos en algunos países queda abierta la posibilidad de la ingeniería genética y la clonación de humanos, o al menos su no penalización. ¿Significa esto que ante la falta de prohibiciones se habría perdido la batalla ética? Ni mucho menos. Como bien expone el citado Informe de la Comisión de Expertos sobre la clonación, en el análisis ético de estas cuestiones hay que distinguir entre los planos exhortativo y prohibitivo. Si queremos avanzar en el progreso moral de nuestras sociedades, hemos de tener claro que las prohibiciones no son las únicas ni más adecuadas herramientas. Nuestras comunidades basadas en el pluralismo de ideas y valores no pueden aspirar a que determinados ideales del bien queden siempre respaldados por sistemas legales. La ley puede ser la expresión de un mínimo común denominador moral que garantice la paz social y los derechos individuales. Pero el objetivo de la ética va más allá, proponiendo e invitando a la “autorrealización personal y colectiva”, en una búsqueda de lo mejor. Los argumentos esgrimidos más arriba contra la clonación reproductiva y la eugenesia positiva, tomados por separado, quizá no tienen fuerza suficiente para justificar su prohibición absoluta, y conjuntamente suponen argumentos razonables para actuar con extremada prudencia, aunque quizá no para impedirlas en un futuro, sobre todo cuando puedan presentar alguna justificación terapéutica. Queda por delante la tarea más fascinante y enriquecedora: reflexionar individual y colectivamente, formar el sentido de la responsabilidad, ejercer una crítica adulta de los valores sociales dominantes, y buscar la manera de promover los valores auténticamente humanizantes.



Para Bayertz, la autonomía de los padres incluye la libertad de decidir el número de hijos que desean tener por medio de medidas contraceptivas o “proceptivas” (mediante técnicas de fertilización asistida), pero no se puede prolongar en el sentido de realizar manipulaciones genéticas o reproductivas a voluntad con el propósito de configurar su dotación genética (modificación genética no terapéutica y clonación). Hay que proclamar, pues, el derecho a desarrollar la biografía vital partiendo de un genoma no manipulado ni que sea copia del genoma de otra persona anterior, viva o muerta. La razón es que estas manipulaciones atentarían al derecho del nuevo ser a no ser producto del diseño de otras personas, a no venir “prejuzgado”, a no ser fruto de un plan o ideal de vida que otros (aunque sean sus padres) le imponen desde fuera, y que con ello crean unas expectativas que coartan radicalmente la posibilidad de autodescubrimiento, y por lo tanto, atentan a su libertad. De otra manera, se crearía una ilícita asimetría, por la que la autodeterminación de los padres entraría en radical colisión con derechos inalienables del hijo, que quedaría de esta forma “instrumentalizado”, convertido en un objeto sometido a la voluntad de otros. La única manipulación moralmente válida sería la destinada a curar o prevenir una enfermedad en el individuo en cuestión, lo que incluiría la terapia génica germinal en el caso de que su puesta en práctica no supusiera el sacrificio de vidas humanas inocentes mientras se pone a punto la técnica.



La crítica antropológico-cultural y la misma filosofía del derecho pueden aportar herramientas que ayuden al desmontaje de ciertos presupuestos que están en la base de las paradojas en las que nos parece introducir la tecnología genética y reproductiva. Como ha mostrado Carlos Lema, la gramática jurídico-política del Estado moderno y del Derecho igual no admite crítica al deseo. El Derecho parece condenado a ordenar y encauzar los deseos y necesidades (no cuestionados) de individuos “atomizados”, de modo que tales deseos quedan resguardados por la esfera inviolable de la intimidad. Pero ello se hace en nombre de un sujeto abstracto, del que se ha suprimido toda referencia (y crítica) al origen de tales deseos, borrándose la idea de que éstos pueden ser creados o manipulados. De hecho, la expulsión del deseo de la consideración jurídico-política lo que hace es remitirlo a la esfera del mercado. Y estamos asistiendo al fenómeno de cómo traer hijos al mundo entra decididamente en las fuerzas mercantiles, con las técnicas en el papel de creadoras de nuevos deseos a la hora de configurar la descendencia, y con el Derecho como garante de los llamados “derechos reproductivos” (asociados ya no a la fundación de una familia, sino como prerrogativas individuales). No es extraño, pues, que en este marco, el Derecho no pueda establecer límites a los deseos individuales, ni ubicarlos en referencia a bienes colectivos. Lo más que puede hacer es justificar a posteriori unos supuestos “deseos racionales” recurriendo a alguna variante de psicología o sociología empíricas, que a su vez no entran en la crítica del deseo ni de las condiciones sociales y culturales de las que éste surge. Igualmente, Beck ha señalado cómo diversos intereses sociales y económicos se sirven de las apelaciones a la “libre voluntad” para triunfar. Dicha libre voluntad alteraría las relaciones entre instituciones, valores sociales y tecnologías, transformándolas en una circunstancia privada.
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4¿Qué es la clonación?



Es el procedimiento científico que consiste en tomar el material genético de un organismo para obtener otro idéntico, denominado clon. A través de la clonación, no hay una unión de óvulos con espermatozoides.



¿Cómo surgen los experimentos y sus impactos correspondientes en la sociedad?



Los progresos del conocimiento y los consiguientes avances de la técnica en el campo de la biología molecular, la genética y la fecundación artificial han hecho posibles, desde hace tiempo, la experimentación y la realización de clonaciones en el ámbito vegetal y animal.



Por lo que atañe al reino animal se ha tratado, desde los años treinta, de experimentos de producción de individuos idénticos, obtenidos por escisión gemelar artificial, modalidad que impropiamente se puede definir como clonación.



La práctica de la escisión gemelar en campo zootécnico se está difundiendo en los establos experimentales como incentivo a la producción múltipla de dados ejemplares seleccionados.



En el año 1993 Jerry Hall y Robert Stilmann, de la George Washington University, divulgaron datos relativos a experimentos de escisión gemelar (splitting) de embriones humanos de 2, 4 y 8 embrioblastos, realizados por ellos mismos. Se trató de experimentos llevados a cabo sin el consentimiento previo del Comité ético competente y publicados –según los autores– para avivar la discusión ética.



Sin embargo, la noticia dada por la revista Nature –en su número del 27 de febrero de 1997– del nacimiento de la oveja Dolly, llevado a cabo por los científicos escoceses Jan Vilmut y K.H.S. Campbell con sus colaboradores del Roslin Institute de Edimburgo, ha sacudido la opinión pública de modo excepcional y ha provocado declaraciones de comités y de autoridades nacionales e internacionales, por ser un hecho nuevo, considerado desconcertante.



La novedad del hecho es doble. En primer lugar, porque se trata no de una escisión gemelar, sino de una novedad radical definida como clonación, es decir, de una reproducción asexual y agámica encaminada a producir individuos biológicamente iguales al individuo adulto que proporciona el patrimonio genético nuclear. En segundo lugar, porque, hasta ahora, la clonación propiamente dicha se consideraba imposible. Se creía que el DNA de las células somáticas de los animales superiores, al haber sufrido ya el imprinting de la diferenciación, no podía en adelante recuperar su completa potencialidad original y, por consiguiente, la capacidad de guiar el desarrollo de un nuevo individuo.



Superada esta supuesta imposibilidad, parecía que se abría el camino a la clonación humana, entendida como réplica de uno o varios individuos somáticamente idénticos al donante.



El hecho ha provocado con razón agitación y alarma. Pero, después de un primer momento de oposición general, algunas voces han querido llamar la atención sobre la necesidad de garantizar la libertad de investigación y de no condenar el progreso; incluso se ha llegado a hablar de una futura aceptación de la clonación en el ámbito de la Iglesia católica.



Por eso, ahora que ha pasado un cierto tiempo y que es está en un período más tranquilo, conviene hacer un atento análisis de este hecho, estimado como un acontecimiento desconcertante. Y esto es lo que trataremos de hacer en nuestra monografía.



Ahora bien ¿La clonación es siempre inmoral?



No. No existen objeciones morales a las clonaciones animales, una técnica que se practica desde hace algunos años de manera experimental. Esta práctica, además de mejorar la reproducción de animales de cría, abaratando el costo de ciertas carnes, podría eventualmente utilizarse para salvar especies en extinción. Existe, sin embargo, una interrogante que debe dejar aún abierta la duda sobre esta práctica incluso en animales: aún se desconoce si la reproducción por clonación puede traer malformaciones genéticas peligrosas aún desconocidas por los científicos y que podrían ser fuente de nuevas enfermedades y malformaciones animales y humanas.



Luego de haber realizado una pequeña introducción al tema procederemos a ubicarlo temporal y espacialmente.





Como anteriormente mencionamos, el 27 de febrero de 1997 la revista científica Nature publicaba el informe sobre la primera clonación de un mamífero a partir del núcleo de una célula adulta de otro individuo. La "presentación en sociedad" de la oveja Dolly es uno de esos momentos en los que la ciencia espolea una plétora de reacciones emocionales de todo tipo, despertando sueños (o pesadillas) y reavivando mitos y viejos fantasmas.



El primer experimento de clonación en vertebrados fue el de Briggs y King (1952), en ranas. En los años 70, Gurdon logró colecciones de sapos de espuelas (Xenopus laevis) idénticos a base de insertar núcleos de células de fases larvarias tempranas en ovocitos (óvulos) a los que se había despojado de sus correspondientes núcleos. Pero el experimento fracasa si se usan como donadoras células de ranas adultas.



Desde hace unos años se vienen obteniendo mamíferos clónicos, pero sólo a partir de células embrionarias muy tempranas, debido a que aún no han entrado en diferenciación (y por lo tanto poseen la propiedad de pluripotencia). No es extraño pues el revuelo científico cuando el equipo de Ian Wilmut, del Instituto Roslin de Edimburgo comunicó que habían logrado una oveja por clonación a partir de una célula diferenciada de un adulto. Esencialmente el método (que aún presenta una alta tasa de fracasos) consiste en obtener un óvulo de oveja, eliminarle su núcleo, sustituirlo por un núcleo de célula de oveja adulta (en este caso, de las mamas), e implantarlo en una tercera oveja que sirve como "madre de alquiler" para llevar el embarazo. Así pues, Dolly carece de padre y es el producto de tres "madres": la donadora del óvulo contribuye con el citoplasma (que contiene, además mitocondrias que llevan un poco de material genético), la donadora del núcleo (que es la que aporta la inmensa mayoría del ADN), y la que parió, que genéticamente no aporta nada.



Científicamente se trata de un logro muy interesante, ya que demuestra que, al menos bajo determinadas circunstancias es posible "reprogramar" el material genético nuclear de una célula diferenciada (algo así como volver a poner a cero su reloj, de modo que se comporta como el de un zigoto). De este modo, este núcleo comienza a "dialogar" adecuadamente con el citoplasma del óvulo y desencadena todo el complejo proceso del desarrollo intrauterino.
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ENSAYO

¿CLONACIÓN UN PROBLEMA ÉTICO?



Cedillo Hernández Karla Ariana 3IM1

En 1932 Aldous Huxley escribe la novela  de ciencia ficción un mundo feliz, narrada en tercera persona, que surge en un momento ambicioso que intenta dar a mostrar el cómo es o como ven a la realidad.

Personajes principales secundarios: Linda madre de John, John el salvaje, Lenina crowne, Bernard Max, donde sobresale un tema muy interesante la clonación que ha sido una discusión ética durante años en el libro este tema está en que existen alfas, megas, betas, deltas y épsilon todos son iguales para poder ser un mundo perfecto.

Aquí la cuestión es la clonación es un problema o una solución, para la humanidad. Primero veremos, ¿Qué es la clonación?

Es el procedimiento científico que consiste en tomar el material genético de un organismo para obtener otro idéntico, denominado clon. A través de la clonación, no hay una unión de óvulos con espermatozoides.

¿Cómo surgen los experimentos y sus impactos correspondientes en la sociedad?

Los progresos del conocimiento y los consiguientes avances de la técnica en el campo de la biología molecular, la genética y la fecundación artificial han hecho posibles, desde hace tiempo, la experimentación y la realización de clonaciones en el ámbito vegetal y animal.

Por lo que atañe al reino animal se ha tratado, desde los años treinta, de experimentos de producción de individuos idénticos, obtenidos por escisión gemelar artificial, modalidad que impropiamente se puede definir como clonación.

La práctica de la escisión gemelar en campo zootécnico se está difundiendo en los establos experimentales como incentivo a la producción múltiple de dados ejemplares seleccionados.

En el año 1993 Jerry Hall y Robert Stilmann, de la George Washington University, divulgaron datos relativos a experimentos de escisión gemelar (splitting) de embriones humanos de 2, 4 y 8 embrioblastos, realizados por ellos mismos. Se trató de experimentos llevados a cabo sin el consentimiento previo del Comité ético competente y publicados –según los autores– para avivar la discusión ética.

Sin embargo, la noticia dada por la revista Nature –en su número del 27 de febrero de 1997– del nacimiento de la oveja Dolly, llevado a cabo por los científicos escoceses Jan Vilmut y K.H.S. Campbell con sus colaboradores del Roslin Institute de Edimburgo, ha sacudido la opinión pública de modo excepcional y ha provocado declaraciones de comités y de autoridades nacionales e internacionales, por ser un hecho nuevo, considerado desconcertante.

La novedad del hecho es doble. En primer lugar, porque se trata no de una escisión gemelar, sino de una novedad radical definida como clonación, es decir, de una reproducción asexual y agámica encaminada a producir individuos biológicamente iguales al individuo adulto que proporciona el patrimonio genético nuclear. En segundo lugar, porque, hasta ahora, la clonación propiamente dicha se consideraba imposible. Se creía que el DNA de las células somáticas de los animales superiores, al haber sufrido ya el imprinting de la diferenciación, no podía en adelante recuperar su completa potencialidad original y, por consiguiente, la capacidad de guiar el desarrollo de un nuevo individuo.

Superada esta supuesta imposibilidad, parecía que se abría el camino a la clonación humana, entendida como réplica de uno o varios individuos somáticamente idénticos al donante.

El hecho ha provocado con razón agitación y alarma. Pero, después de un primer momento de oposición general, algunas voces han querido llamar la atención sobre la necesidad de garantizar la libertad de investigación y de no condenar el progreso; incluso se ha llegado a hablar de una futura aceptación de la clonación en el ámbito de la Iglesia católica.

Por eso, ahora que ha pasado un cierto tiempo y que es está en un período más tranquilo, conviene hacer un atento análisis de este hecho, estimado como un acontecimiento desconcertante. Y esto es lo que trataremos de hacer en nuestra monografía.

Ahora bien ¿La clonación es siempre inmoral?

No. No existen objeciones morales a las clonaciones animales, una técnica que se practica desde hace algunos años de manera experimental. Esta práctica, además de mejorar la reproducción de animales de cría, abaratando el costo de ciertas carnes, podría eventualmente utilizarse para salvar especies en extinción. Existe, sin embargo, una interrogante que debe dejar aún abierta la duda sobre esta práctica incluso en animales: aún se desconoce si la reproducción por clonación puede traer malformaciones genéticas peligrosas aún desconocidas por los científicos y que podrían ser fuente de nuevas enfermedades y malformaciones animales y humanas.

Como anteriormente mencionamos, el 27 de febrero de 1997 la revista científica Nature publicaba el informe sobre la primera clonación de un mamífero a partir del núcleo de una célula adulta de otro individuo. La "presentación en sociedad" de la oveja Dolly es uno de esos momentos en los que la ciencia espolea una plétora de reacciones emocionales de todo tipo, despertando sueños (o pesadillas) y reavivando mitos y viejos fantasmas.

El primer experimento de clonación en vertebrados fue el de Briggs y King (1952), en ranas. En los años 70, Gurdon logró colecciones de sapos de espuelas (Xenopus laevis) idénticos a base de insertar núcleos de células de fases larvarias tempranas en ovocitos (óvulos) a los que se había despojado de sus correspondientes núcleos. Pero el experimento fracasa si se usan como donadoras células de ranas adultas.

Desde hace unos años se vienen obteniendo mamíferos clónicos, pero sólo a partir de células embrionarias muy tempranas, debido a que aún no han entrado en diferenciación (y por lo tanto poseen la propiedad de pluripotencia). No es extraño pues el revuelo científico cuando el equipo de Ian Wilmut, del Instituto Roslin de Edimburgo comunicó que habían logrado una oveja por clonación a partir de una célula diferenciada de un adulto. Esencialmente el método (que aún presenta una alta tasa de fracasos) consiste en obtener un óvulo de oveja, eliminarle su núcleo, sustituirlo por un núcleo de célula de oveja adulta (en este caso, de las mamas), e implantarlo en una tercera oveja que sirve como "madre de alquiler" para llevar el embarazo. Así pues, Dolly carece de padre y es el producto de tres "madres": la donadora del óvulo contribuye con el citoplasma (que contiene, además mitocondrias que llevan un poco de material genético), la donadora del núcleo (que es la que aporta la inmensa mayoría del ADN), y la que parió, que genéticamente no aporta nada. Científicamente se trata de un logro muy interesante, ya que demuestra que, al menos bajo determinadas circunstancias es posible "reprogramar" el material genético nuclear de una célula diferenciada (algo así como volver a poner a cero su reloj, de modo que se comporta como el de un zigoto). De este modo, este núcleo comienza a "dialogar" adecuadamente con el citoplasma del óvulo y desencadena todo el complejo proceso del desarrollo intrauterino.

Para la sociedad es  una gran controversia pues para algunos el punto científico es el más importante como  para mejorar a la humanidad escogiendo los datos genéticos  y entra el tema de fecundación artificial como sexo genético., o el punto moral o sentimental si una madre pierde un hijo a corta edad podrá recuperarlo si se obtienen células del hijo fallecido, o el punto ambicioso tener a un jugador muy bueno ejemplo Michael Jordán clonarlo y tener el mejor equipo.

Como es sabido, cuando una técnica se pone a punto en un animal doméstico o de laboratorio, sólo es cuestión de tiempo y dinero el que pueda ser aplicada a humanos. Esta perspectiva es la que, obviamente, ha despertado esa mezcla de fascinación, ansiedad y temor en la opinión pública. El ciudadano actual percibe los adelantos científicos con cierta ambivalencia: si bien reconoce como positivos el avance del conocimiento y del bienestar, es igualmente consciente de que pueden acarrear problemas ambientales, y amenazar valores y creencias importantes para la cohesión social. El mito de Frankestein no es más que la plasmación simbólica del temor a que nuestras creaciones tecnológicas nos sobrepasen y nos dominen, una idea sistematizada por las recientes aportaciones de la filosofía y sociología de la ciencia y la tecnología.



Desgraciadamente, la mayoría de los medios de comunicación han perdido una nueva oportunidad de demostrar que pueden estar al servicio del debate social y del diálogo sobre bases racionales, primando la difusión de estereotipos trasnochados e ideas peregrinas. Pero por otro lado, algunas revistas científicas siguen empeñadas en querer demostrarnos que la racionalidad tecnocientífica es la forma más excelsa (¿quizá única?) de conocimiento auténtico, y que los otros criterios deberían rendirse a ella.

Lo que se juega en el debate sobre la clonación no es obtener copias de Einstein o de Hitler, (algo imposible, porque en cada individuo influye poderosamente el ambiente y la educación). Olvidémonos de anti-utopías de tipo Un mundo feliz. Tampoco me parece pertinente la postura de los comentaristas de la revista Nature, cuando despachan lo que ellos llaman “vagas aseveraciones sobre la dignidad humana”, imputando a sus defensores el caer en ideas sobre determinismo genético. Efectivamente, nuestros genes no determinan nuestra individualidad ni nuestra dignidad como personas. Pero la auténtica oposición a la clonación en humanos no va por esos derroteros.

Evidentemente, un individuo clónico (aparte de no ser totalmente idéntico al original, por las razones ya apuntadas) tendría su propia individualidad, y es absurdo hablar en este sentido de “fotocopias humanas” (sobre todo en lo referente al carácter y conducta). Esto, insisto, no es lo esencial. Según mi opinión, el cogollo de la cuestión ya quedó brillantemente apuntado hace casi 20 años por Hans Jonás, cuando analizó lo que significaría existencialmente ser un clónico para el propio individuo afectado.

Independientemente de la influencia real que tengan los genes en la conducta humana (desde luego, no superior a la ambiental y cultural), el clónico se sentiría como individuo diseñado ex-profeso por terceras personas, y su situación, a diferencia de lo que se ha dicho, no es en absoluto equivalente a la de los gemelos idénticos. Mientras los gemelos comparten simultáneamente en el tiempo un mismo genotipo aleatorio totalmente nuevo, del que nadie sabe nada a priori, al clónico se le impone un genotipo ya experimentado anteriormente por otra persona. La clave de la crítica estriba en que esto crearía una situación asimétrica del clónico respecto del original: el clónico tendrá encima la “losa” de saberse fruto de diseño de otras personas, y su autopercepción se resentiría por ello. Todo el proceso de su autodescubrimiento y sus relaciones con los demás quedarán marcados indeleblemente. Una vez más: no se trata de determinismo genético, sino de la intromisión de un conocimiento perturbador en lo más central de lo que constituye la búsqueda que cada individuo hace de su propia personalidad. Cada uno de nosotros responde a la pregunta “¿Quién soy yo?” partiendo de un genotipo nuevo (con sus potencialidades desconocidas para todos) y del secreto. Pero el clónico tiene un genotipo ya vivido (no original), y tenderá a creer que sabe demasiado de sus propios límites y posibilidades: este mero conocimiento puede ser profundamente condicionador de su personalidad. ¿Dónde quedaría la aventura de sentirse único e irse descubriendo a sí mismo? Por estas razones, y al igual a lo que se ha propuesto para los avances en las técnicas de sondeo de propensiones genéticas, la bioética y el bioderecho están articulando y reclamando la proclamación de un “derecho a ser fruto del azar” y de un “derecho a la ignorancia”, a no saber (o creer saber) demasiado de uno mismo por adelantado. Comité de Ética francés: el crear individuos “…cuyo genoma no dependerá de la lotería genética, sino de la voluntad del hombre, es un atentado a las características esenciales de la persona humana”.

El filósofo Fernando Savater, aludiendo a la clonación (pero aplicable también a la eugenesia positiva por ingeniería genética) declaró la gravedad de “obligar a un individuo a ser como otro quiera”, añadiendo que “si de lo que se trata es de la libertad del individuo, es mejor que su origen se deba a la casualidad [genética] que al diseño”. En este sentido se expresan otros autores, incluyendo importantes biólogos.

El Informe del Comité Español de Expertos sobre la Clonación lo ha expresado de la siguiente manera: “La cuestión no es tanto qué rasgos nos gustaría a nosotros que tuviera un ser determinado, por ejemplo, nuestro hijo, sino cuáles son los que pudieran resultar compatibles con la dignidad del ser humano. Y si no sabemos contestar a esta pregunta de modo razonable, lo mejor que podemos hacer es respetar el actual estado de cosas. Cuando no se tienen razones suficientes para actuar, lo más prudente es la abstención, es decir, el respeto”.

Adicionalmente, la clonación plantea otro problema, el de privar al individuo clónico del derecho a una filiación capaz, como dice Savater, de “inscribirlo en el orden simbólico del doble origen masculino y femenino”, tan importante en el desarrollo psicológico del individuo.

Y, por supuesto, paralelamente a estos argumentos, no deja de resonar un viejo principio ético básico de nuestra cultura: los seres humanos son fines en sí mismos, y no pueden ser solo medios para otros fines, por muy loables que éstos sean (incluyendo el avance científico). ¿Con qué autoridad y con qué sabiduría podríamos imponer a otros seres humanos nuestro diseño en su misma entraña biológica, a carecer de la referencia a un padre y una madre, a ser fruto de una unión sexual? ¿Seríamos capaces de experimentar (“a ver lo que sale”) con otros seres humanos so pretexto de eliminar el azar biológico? ¿Quiénes somos nosotros para abrogar este mecanismo de lotería genética que lleva miles de millones de años funcionando, qué criterios usaríamos en su lugar, y quién decidiría? El debate de la clonación (junto con otros avances derivados de la biotecnología) va a ser un buen campo para poner a prueba la capacidad de nuestras sociedades para discutir racional y democráticamente sobre la posibilidad de encauzar la tecnología. ¿Tendremos en nuestras manos la oportunidad de ponerla al servicio de las profundas necesidades de la humanidad, o seguiremos deslizándonos por la pendiente del sonambulismo tecnológico?

Para los expertos que asesoraban al Gobierno alemán en relación a la clonación, ésta plantea problemas éticos novedosos que afectan a la ordenación básica de la vida y a la dignidad del ser humano. Habría que establecer de novo diques éticos derivados de fundamentos morales y jurídicos, debido a que hasta ahora, la propia Naturaleza imponía sus propios límites fácticos a ciertas intervenciones humanas.

Sin embargo, muchos expertos anglosajones van por otros derroteros. Para John Harris (que sigue en parte las ideas de Ronald Dworkin en el sentido de que la constitución de EEUU es base suficiente para proteger la libertad de los individuos en la elección de sus opciones reproductivas) existe un derecho de los individuos, amparable legalmente, a reproducirse con los genes que cada uno elija, y con los medios (incluida la clonación) que reflejen la idea de cada cual sobre la clase de personas que deberían venir al mundo, aunque esto suponga pagar el precio de que tengamos que soportar cierto grado de ofensa social por contemplar elecciones con las que no estamos de acuerdo. El presidente de la Comisión Asesora de Bioética de los EE.UU. confirma esta idea, que se refleja en el modo como se trató la cuestión de la clonación reproductiva en el correspondiente informe elevado al Gobierno. De este documento parece deducirse que, suponiendo que se resuelven los temas de seguridad de la técnica, y si no se demuestra que el niño clonado vaya a sufrir daños físicos o psíquicos, la Carta Magna norteamericana y sus Enmiendas podrían amparar la clonación. De alguna manera, se reconoce que los supuestos o posibles problemas éticos y sociales no serían justificación suficiente para que el Estado se inmiscuyera en el área de libertad e intimidad reproductiva. Estamos ante un punto clave de las discrepancias con otras propuestas, que precisamente se centran en las “ofensas sociales y éticas”, que reflejan la complejidad de dimensiones simbólicas y culturales que contribuyen al bien común, y que no se pueden obviar precipitadamente. La misma reflexión jurídica europea incorpora, de una u otra forma, diversos mecanismos de compensación a la autonomía, basados en otros clásicos principios bioéticos, como no-maleficencia y justicia. En este sentido, desde siempre se ha se reconocido el interés y la necesidad de la comunidad política de configurar de alguna forma la estructura familiar]. De todos modos, hay que reconocer que la argumentación sobre supuestos daños a las ideas sobre familia y sociedad no terminan de funcionar, al menos desde el punto de vista de cierta filosofía jurídica, ya que conceden supuestos “derechos de intangibilidad” a meras figuras jurídicas, no a personas. Insistir demasiado en este punto sin aportar razones convincentes puede enmascarar en algunos casos una simple estrategia conservadora al servicio de ciertas ideas, históricamente condicionadas, sobre un tipo de familia y de sociedad, y al servicio de ciertos intereses de grupo o clase. Quizá debamos buscar razones al menos prudenciales en los intereses y derechos del niño, que llegado el caso deberían predominar sobre la libertad reproductiva paterna.

Al menos en algunos países queda abierta la posibilidad de la ingeniería genética y la clonación de humanos, o al menos su no penalización. ¿Significa esto que ante la falta de prohibiciones se habría perdido la batalla ética? Ni mucho menos. Como bien expone el citado Informe de la Comisión de Expertos sobre la clonación, en el análisis ético de estas cuestiones hay que distinguir entre los planos exhortativo y prohibitivo. Si queremos avanzar en el progreso moral de nuestras sociedades, hemos de tener claro que las prohibiciones no son las únicas ni más adecuadas herramientas. Nuestras comunidades basadas en el pluralismo de ideas y valores no pueden aspirar a que determinados ideales del bien queden siempre respaldados por sistemas legales. La ley puede ser la expresión de un mínimo común denominador moral que garantice la paz social y los derechos individuales. Pero el objetivo de la ética va más allá, proponiendo e invitando a la “autorrealización personal y colectiva”, en una búsqueda de lo mejor. Los argumentos esgrimidos más arriba contra la clonación reproductiva y la eugenesia positiva, tomados por separado, quizá no tienen fuerza suficiente para justificar su prohibición absoluta, y conjuntamente suponen argumentos razonables para actuar con extremada prudencia, aunque quizá no para impedirlas en un futuro, sobre todo cuando puedan presentar alguna justificación terapéutica. Queda por delante la tarea más fascinante y enriquecedora: reflexionar individual y colectivamente, formar el sentido de la responsabilidad, ejercer una crítica adulta de los valores sociales dominantes, y buscar la manera de promover los valores auténticamente humanizantes.

Para Bayertz, la autonomía de los padres incluye la libertad de decidir el número de hijos que desean tener por medio de medidas contraceptivas o “proceptivas” (mediante técnicas de fertilización asistida), pero no se puede prolongar en el sentido de realizar manipulaciones genéticas o reproductivas a voluntad con el propósito de configurar su dotación genética (modificación genética no terapéutica y clonación). Hay que proclamar, pues, el derecho a desarrollar la biografía vital partiendo de un genoma no manipulado ni que sea copia del genoma de otra persona anterior, viva o muerta. La razón es que estas manipulaciones atentarían al derecho del nuevo ser a no ser producto del diseño de otras personas, a no venir “prejuzgado”, a no ser fruto de un plan o ideal de vida que otros (aunque sean sus padres) le imponen desde fuera, y que con ello crean unas expectativas que coartan radicalmente la posibilidad de autodescubrimiento, y por lo tanto, atentan a su libertad. De otra manera, se crearía una ilícita asimetría, por la que la autodeterminación de los padres entraría en radical colisión con derechos inalienables del hijo, que quedaría de esta forma “instrumentalizado”, convertido en un objeto sometido a la voluntad de otros. La única manipulación moralmente válida sería la destinada a curar o prevenir una enfermedad en el individuo en cuestión, lo que incluiría la terapia génica germinal en el caso de que su puesta en práctica no supusiera el sacrificio de vidas humanas inocentes mientras se pone a punto la técnica.

La crítica antropológico-cultural y la misma filosofía del derecho pueden aportar herramientas que ayuden al desmontaje de ciertos presupuestos que están en la base de las paradojas en las que nos parece introducir la tecnología genética y reproductiva. Como ha mostrado Carlos Lema, la gramática jurídico-política del Estado moderno y del Derecho igual no admite crítica al deseo. El Derecho parece condenado a ordenar y encauzar los deseos y necesidades (no cuestionados) de individuos “atomizados”, de modo que tales deseos quedan resguardados por la esfera inviolable de la intimidad. Pero ello se hace en nombre de un sujeto abstracto, del que se ha suprimido toda referencia (y crítica) al origen de tales deseos, borrándose la idea de que éstos pueden ser creados o manipulados. De hecho, la expulsión del deseo de la consideración jurídico-política lo que hace es remitirlo a la esfera del mercado. Y estamos asistiendo al fenómeno de cómo traer hijos al mundo entra decididamente en las fuerzas mercantiles, con las técnicas en el papel de creadoras de nuevos deseos a la hora de configurar la descendencia, y con el Derecho como garante de los llamados “derechos reproductivos” (asociados ya no a la fundación de una familia, sino como prerrogativas individuales). No es extraño, pues, que en este marco, el Derecho no pueda establecer límites a los deseos individuales, ni ubicarlos en referencia a bienes colectivos. Lo más que puede hacer es justificar a posteriori unos supuestos “deseos racionales” recurriendo a alguna variante de psicología o sociología empíricas, que a su vez no entran en la crítica del deseo ni de las condiciones sociales y culturales de las que éste surge. Igualmente, Beck ha señalado cómo diversos intereses sociales y económicos se sirven de las apelaciones a la “libre voluntad” para triunfar. Dicha libre voluntad alteraría las relaciones entre instituciones, valores sociales y tecnologías, transformándolas en una circunstancia privada.


Para concluir en mi opinión la clonación es una investigación más en las ramas de la ciencia pero se me hace inhumano crear vida artificialmente para satisfacer a la humanidad, la vida tiene un ciclo y no es bueno interponerse en esos ciclos. Y menos para intentar crear la raza perfecta al fin y al cabo los humanoides creados se darían cuenta o llegarían a la conclusión de que lo que le da sentido a la vida son las imperfecciones y no se crearía un mundo monótono.



-  Huxley, Aldous. (1932)  “Un mundo feliz”, Siglo XX

-J.R. La cadena (1998): "La clonación humana", en Actas del 2º Congreso de bioética de América Latina y del Caribe, Santafé de Bogotá, pp. 138-165

Cap. 1 de Comité de expertos sobre bioética y clonación (1999): Informe sobre la clonación: en las fronteras de la vida, Instituto de Bioética de la Fundación Ciencias de la Salud. [En línea] recuperado el 19 de noviembre del 2011 6:45 pm http://www.monografias.com/trabajos14/clonacion/clonacion.shtml

-Bellver Capella, Vicente (2000). ¿Clonar?: ética y derecho ante la clonación humana. Comares. ISBN 84-8444-022-2.Vial Correa, Juan de Dios (1997). «Pontificia academia pro vita. Reflexiones sobre la clonación». Consultado el 27/11/2007.http://es.wikipedia.org/wiki/Clonación_(biología)

- Véase el capítulo “Uso y abuso de la clonación”, de libro de D. Soutullo (1998): De Darwin al ADN. Ensayos sobre las implicaciones sociales de la biología, Talasa Ediciones, Madrid.

-Por ejemplo, Axel Kahn (1997): “Clone mammals… clone man?”, Nature 386: 119; con razonamientos parecidos,  S.A. Newman (1997): “Cloning our way to the “next level”, Nature Biotechnology 15: 488.

- Comité de Expertos sobre Bioética y Clonación (1999): Informe sobre  clonación. En las fronteras de la vida. Instituto de Bioética, Fundación Ciencias de la Salud, Madrid. Véase pp. 243-245, y las recomendaciones finales “Sobre el estatuto ético de la clonación”, pp. 255-261. También: D. Gracia (1998): “Epílogo. A modo de conclusiones” en En las fronteras de la vida: ciencia y ética de la clonación, Editorial Doce Calles y Fundación Ciencias de la Salud, Madrid, pp. 164-169.

-F. Savater (1998): “Lo moral y lo legal”, El País, martes 17 de febrero, p. 11.

- H. Shapiro (1998): “Sistemas éticos y políticas públicas: la clonación de seres humanos. Un ejercicio de noventa días sobre la ética práctica y profesional”, en En las fronteras de la vida: ciencia y ética de la clonación, Fundación Ciencias de la Salud y Editorial Doce Calles, Madrid, pp. 114-130.

-Véase el resumen del propio H. Shapiro (1997): “Ethical and policy issues of human cloning”, Science 277: 195-196.

-El prestigioso bioético americano Arthur Caplan ha criticado esta postura basada sólo en argumentos de prudencia hasta que la técnica se haga segura. Véase comentario de V. Brower (1997): “Experts criticize NBAC cloning report’s defensive posture”, Nature Biotechnology, agosto.

-Para una impugnación ética de la absolutización de la autonomía en cuestiones reproductivas, véase J. Gafo (1988): “Valoración ética de la procreación humana asistida. Examen crítico de la Donum Vitae”, en Procreación humana asistida: aspectos técnicos, éticos y legales, colección Dilemas éticos de la Medicina actual, nº 11, J. Gafo (ed.), Publicaciones de la Universidad Pontificia Comillas, Madrid, pp. 187-193. Un ejemplo de informe negativo sobre la clonación, con abundantes argumentos de tipo ético, social y psicológico: A. Eser, W. Frühwald, L. Honnefelder, H. Markl, J. Reiter, W. Tanner, E.-L. Winnacker (1998): “La clonación humana. Fundamentos biológicos y valoración ético-jurídica”, Revista de Derecho y Genoma Humano 9: 91-110. En este ensayo se da mucha importancia a los derechos del niño.

- Un autor que usa profusamente este tipo de argumentos es R. Andorno (1998): Bioética y dignidad de la persona, Tecnos, Madrid.

- Cfr. C. Lema Añón(1999): Reproducción, poder y derecho. Ensayo filosófico-jurídico sobre las técnicas de reproducción asistida. Trotta, Madrid, especialmente pp. 244-246

- Comité de Expertos sobre Bioética y Clonación (1999): Informe sobre clonación: en las fronteras de la vida, Instituto de Bioética de la Fundación Ciencias de la Salud, Ediciones Doce Calles, Madrid. A este respecto, véase cap. 5, y Recomendación general nº 23.

-Bayertz, op. cit., pp. 307-311. Aunque las ideas de Bayertz guardan similitud con las de Jonas, surgen desde un planteamiento no metafísico, a partir de una ética laica subjetivista que busca su apoyo en las éticas discursivas de Habermas y de Apel.

- C. Lema Añón (1999): Reproducción, poder y derecho. Ensayo filosófico-jurídico sobre las técnicas de reproducción asistida. Trotta, Madrid, especialmente pp. 315-329.

- U. Beck (1998): Políticas ecológicas en la edad del riesgo. Antídotos. La irresponsabilidad organizada, El Roure Editorial, Esplugues de Llobregat, (Barcelona), pp. 54-58http://www.ugr.es/~eianez/Biotecnologia/clonreproetic.htm http://www.ugr.es/~eianez/Biotecnologia/clonreproetic.htm consultado el 19 de noviembre del 2011 a las 6:34 pm (en línea)





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